miércoles, 10 de julio de 2013

La esencia de las profesiones



En muchas ocasiones, cuando se abordan cuestiones especialmente difíciles de entender, conviene remontarnos a lo más simple para, a continuación, ir avanzando poco a poco hacia consideraciones más complejas. Esto es precisamente lo que hizo la profesora Hilda Garrido a la hora de explicar la deontología profesional al grupo de jóvenes que están cursando ‘Programa Inicio Profesional’ de la Escuela de Verano de UP.

Para empezar, planteó una cuestión de apariencia sencilla: ¿qué es un profesional? Sin ánimo de confundir el ‘ser’ con el ‘debería ser’, ni el sustantivo con el adjetivo, los tres rasgos principales de un profesional son:
  •         Responsabilidad personal
  •     La vinculación a través de la confianza
  •     La adscripción a determinadas normas específicas

A estos rasgos se podría añadir la intelectualidad (frente al carácter más técnico de los oficios) y la importancia de los bienes que protege o maneja ya que, como ocurre en la mayoría de las profesiones colegiadas, se trata de los derechos fundamentales de las personas.

Este último rasgo relativo a los bienes manejados nos conduce al concepto en cuestión: la deontología profesional. Después de analizar con la profesora Garrido varias definiciones, se llegó a una más clarificadora: el conjunto de normas (no de carácter técnico) que han de regir el ejercicio de un profesional con el fin de proteger a los usuarios de sus servicios y que, además, da lugar un régimen sancionador.  Dado que se trata de profesiones con alta implicación en el interés general, se habla de ética pública frente a la ética privada que rige el ámbito privado y que es un ejercicio de independencia moral. De ahí que la deontología sea, recogiendo sus palabras, una ética pública que se aplica al ámbito profesional, tal y como quedó de manifiesto en el coloquio celebrado algunos meses. Ahora, Hilda Garrido, coordinadora también de la Cátedra de Ética de la Empresa y de las Profesiones en la Universidad Carlos III de Madrid, nos habla en primera persona sobre la importancia de la deontología profesional en el siguiente vídeo.

Antes de terminar su ponencia, la profesora Garrido recomendó a los alumnos conocer su profesión (más allá de lo que puedan haber aprendido en la universidad) y ver qué normas (en forma de "código deontológico") tienen que respetar para que a la hora de ejercer puedan prestar sus servicios con pleno conocimiento y garantías. Un ejercicio de futuro, de camino a la excelencia.

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